Iván Márquez, exnegociador de paz y jefe de las disidencias de las Farc, enfrenta problemas de salud y se encuentra refugiado en Venezuela. Con la llegada de Abelardo De La Espriella a la presidencia, se reactivó la cacería en su contra. Márquez ha sufrido complicaciones médicas y crisis emocionales, lo que ha afectado su liderazgo. Se reporta que ha establecido acuerdos con grupos criminales y que se encuentra acorralado, perdiendo zonas estratégicas en Colombia. Además, se menciona que está involucrado en la minería ilegal en el arco minero del Orinoco.
La situación de Iván Márquez, su expulsión de Venezuela y la reactivación de la cacería en su contra, junto con su implicación en la minería ilegal, representan un riesgo significativo para la seguridad y el orden público en Colombia. La reactivación de la cacería puede desencadenar un aumento en la violencia y la militarización en las regiones afectadas, lo que podría resultar en un deterioro de la seguridad pública. Además, su liderazgo debilitado y los acuerdos con grupos criminales pueden intensificar los conflictos territoriales y socioambientales, afectando gravemente a las comunidades locales y al medio ambiente, lo que justifica un nivel de alerta alto.