El Concejo de Bogotá aprobó una norma que exige que las nuevas instalaciones de cableado vayan bajo tierra, buscando eliminar el cableado aéreo que ha ocupado espacios públicos. La iniciativa, presentada por el concejal Juan David Quintero, espera la sanción del alcalde Carlos Fernando Galán para convertirse en norma. Se estima que el 70 % de los cables colgados ya no prestan servicio y representan un riesgo. La normativa establece un esquema de ejecución en tres fases, incluyendo la obligación de que toda nueva instalación se realice bajo tierra, salvo excepciones técnicas, ambientales o de seguridad.
La aprobación de la norma que exige enterrar el cableado en Bogotá representa un avance normativo significativo en la gestión del espacio público y la infraestructura urbana. Aunque busca mejorar la estética y la seguridad, su impacto económico en las empresas de telecomunicaciones y la participación comunitaria en su implementación son aspectos que requieren atención. La normativa establece un esquema de ejecución en fases, lo que implica un proceso de regulación y adaptación que puede generar conflictos socioambientales y requerir medidas de consulta previa, alineándose con criterios de desarrollo sostenible y regulación ambiental.