El Gobierno de Colombia, liderado por el presidente Abelardo De La Espriella, está por firmar un decreto que sancionará la protesta violenta. El ministro del Interior, Rodrigo Lara, anunció que el decreto entrará en vigor el 9 de octubre. La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT) ha convocado una movilización para el 14 de octubre en contra del Gobierno, respaldada por el expresidente Gustavo Petro. Aunque Petro ha pedido que la marcha sea pacífica, hay preocupaciones sobre posibles actos de violencia, dado que manifestaciones anteriores han terminado en enfrentamientos.
El decreto que sanciona la protesta violenta, anunciado en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y la oposición, implica una posible militarización de la respuesta estatal ante manifestaciones, lo que puede llevar a violaciones de derechos humanos y libertades civiles. La historia reciente de Colombia muestra que las protestas han terminado en violencia, y la implementación de este decreto podría resultar en una judicialización y represión de la protesta social, lo que se alinea con los criterios de alto riesgo, dado que se reglamenta el uso de la fuerza pública y se restringen derechos fundamentales.