El fenómeno de El Niño ha intensificado la crisis de agua y energía en Colombia, afectando a 558 municipios en riesgo de desabastecimiento. Las advertencias del Ideam sobre los bajos aportes hídricos y la capacidad de los embalses, junto con el aumento en la demanda de electricidad, indican una situación crítica. La falta de medidas efectivas para mitigar el impacto en las comunidades vulnerables refuerza la gravedad de la situación. Además, los incendios forestales en los Parques Nacionales y el Santuario de Fauna y Flora Iguaque han destruido ecosistemas críticos, poniendo en riesgo la biodiversidad y el equilibrio ecológico del país.
La minería ilegal sigue siendo un problema grave en Colombia, vinculada a grupos armados y generando conflictos socioambientales. El presidente Abelardo De La Espriella ha declarado una guerra sin tregua contra esta actividad, reflejando una respuesta militarizada ante un problema que afecta tanto la seguridad como el medio ambiente. Además, la derogación de la resolución que ampliaba la reserva temporal del páramo de Santurbán hasta 2029 implica un riesgo significativo para la biodiversidad y la seguridad hídrica de las comunidades locales, lo que puede resultar en tensiones sociales y conflictos.
La gestión de recursos en Colombia se ve afectada por la corrupción y la falta de transparencia. La revisión de los recursos destinados a las regiones por parte del Gobierno de Colombia ha revelado alertas en la ejecución de proyectos y posibles irregularidades. La baja ejecución de los recursos comprometidos sugiere una falta de eficiencia en la gestión pública, lo que puede derivar en conflictos socioambientales. Además, la investigación sobre las conexiones de empresarios italianos con Ecopetrol sugiere posibles irregularidades en el sector energético, elevando la alerta sobre la transparencia y la rendición de cuentas en este sector.