El tema de las aspersiones sobre cultivos de coca en Colombia ha resurgido, recordando la demanda de Ecuador ante la Corte Internacional de Justicia en 2008 por las aspersiones aéreas en su territorio. Las aspersiones, ordenadas por el presidente Álvaro Uribe, se realizaban en el Putumayo y Nariño. Ecuador argumentó que estas afectaron su medioambiente y salud, aunque la demanda no se centró en el ataque a su territorio. Finalmente, Ecuador retiró la demanda y ambos países decidieron colaborar para enfrentar el problema de los cultivos de coca, que representaban el 40% de la producción mundial.
La noticia sobre el regreso de las aspersiones aéreas en Colombia, en el contexto de la producción de coca, se clasifica como de alto nivel de alerta debido a la reactivación de políticas que implican el uso de fumigaciones, lo que puede llevar a la militarización de la zona y a conflictos socioambientales. La historia de las aspersiones ha generado tensiones diplomáticas con Ecuador, que ha argumentado sobre los daños ambientales y de salud causados por estas prácticas. Además, el uso de glifosato ha tenido efectos devastadores en la biodiversidad y en las comunidades locales, lo que resalta la gravedad de la situación y la necesidad de una respuesta institucional urgente.