Se deben superar retos de licenciamiento ambiental y consultas previas tras decisiones tomadas en el gobierno de Gustavo Petro.
La noticia sobre la perforación del primer pozo con fracking en Colombia presenta un alto nivel de alerta debido a la implicación de conflictos socioambientales graves, como la contaminación de acuíferos y la deforestación, que son consecuencias directas de la explotación de hidrocarburos. Además, la decisión del gobierno de Gustavo Petro de avanzar en esta actividad energética puede intensificar tensiones sociales y culturales en las comunidades locales, vulnerando sus derechos y modos de vida. La referencia a la reactivación minera y la regulación del fracking, junto con la falta de consulta previa adecuada, refuerzan la gravedad de la situación, alineándose con los criterios de alto riesgo establecidos.