Los trabajos se iban a realizar entre el segundo semestre de 2026 y comienzos de 2027, en pleno fenómeno de El Niño.
El aplazamiento del mantenimiento de la planta El Guavio en el contexto del fenómeno de El Niño puede tener implicaciones significativas para la estabilidad del suministro energético en Bogotá y el centro del país. Aunque se evita un racionamiento inmediato, la decisión refleja una falta de planificación en la transición energética y podría profundizar la dependencia de fuentes no renovables, lo que socava los compromisos climáticos de Colombia. Además, la gestión de recursos energéticos en el país enfrenta conflictos socioambientales que requieren una transformación profunda, lo que sugiere que la decisión tiene repercusiones políticas y económicas que van más allá de la mera operación de la planta.