Corficolombiana manifestó que el ahorro de agua y de energía pasó de ser una alternativa para convertirse en una prioridad.
La ola de calor que se prevé en Colombia se clasifica como un nivel de alerta alto debido a su potencial impacto en la producción agrícola y la disponibilidad de alimentos, lo que conlleva riesgos para la soberanía y seguridad alimentaria. Además, se menciona la necesidad de medidas urgentes para mitigar el impacto en el suministro de energía y agua, lo que refleja una crisis inminente. Las comunidades vulnerables, que ya enfrentan desigualdades, se verán aún más afectadas, exacerbando la violencia climática y los problemas de acceso a recursos básicos y derechos humanos. La situación se agrava con la falta de respuestas adecuadas por parte del Estado, lo que puede llevar a un estado de emergencia y a la necesidad de intervención gubernamental.