El gobierno de Abelardo De La Espriella defendió la aspersión aérea como estrategia para combatir los cultivos ilícitos de coca en Colombia. En un comunicado, el Ministerio de Justicia afirmó que la aspersión no es una amenaza, sino una herramienta del Estado para proteger a las comunidades y enfrentar el narcotráfico. Se destacó que los cultivos ilícitos generan violencia y afectan el medioambiente. Además, un juzgado aceptó una acción de tutela contra la decisión del gobierno de revocar la prohibición de la aspersión aérea, manteniendo una medida cautelar sobre un plan piloto en Putumayo.
La noticia aborda la defensa del gobierno de la aspersión aérea como estrategia para combatir el narcotráfico, lo que implica la reactivación de prácticas controvertidas que han generado violencia y daños ambientales significativos en las comunidades afectadas. Se menciona la judicialización de la medida y la preocupación por el impacto del glifosato en la salud y el medioambiente, lo que se alinea con los criterios de alto alerta, dado que se trata de un tema que involucra la militarización de la lucha contra el narcotráfico, la amenaza a la seguridad de las comunidades y la reactivación de prácticas de fumigación que han sido históricamente problemáticas.